Dulce, como un amanecer de abril, la voz lo rodeaba en un encantamiento repitiéndole: -Búscame dentro de ti, profundo, como un néctar oscuro que está esperando ser bebido, y yo estaré delante de ti para saciar esa sed que te consume –
Cuando miro, no había más que el polvo de la biblioteca abandonada.
Si seguía oyéndola se volvería loco o santo… o ambos.
Tal vez. Si aplica el fervor de las letras, si supera la metáfora (o la confirma)el Citador conocerá las glorias y tragedias, las mieles, la cicuta y también, claro, la metafísica llamada Amor.
"Esta noche puedo llorar como un hombre, puedo sentir que por mis mejillas las lágrimas resbalan, porque sé que en la tierra no hay una sola cosa que sea mortal y que no proyecte su sombra. Esta noche me has dicho sin palabras, Abramowicz, que debemos entrar en la muerte como quien entra en una fiesta"
Grande Manucho!
El Viaje de los siete demonios (de Manuel Mujica Láinez)
"Al fin y al cabo -dijo Belcebú-, el mundo de los humanos es hermoso. Un mundo de tías y parientes, de versos y esculturas, de cocinas, de calor. A veces me oprime la nostalgia de ser humano. - Porque no lo es- le contestó Leviatán, jugando con el abanico de encajes de Asmodeo. Su Excelencia ha sido ángel y es demonio. No puede quejarse de su carrera. Es inmortal...inmortal para siempre, no como los académicos, que son lo más próximo a los inmortales que inventó la flaca imaginación del hombre. Toda esta gente que nos rodea y que simula divertirse, vive bajo la angustia de su mortalidad. La Muerte es la reina de La Vida. Y Su Excelencia encara al mundo superficialmente: en él hay más sombras que luces"
(Párrafo de "Satanás o la ira")
Nota del Editor: Sr. Mujica, para mí Usted, como su Bomarzo, es inmortal.
Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música
Dulce, como un amanecer de abril, la voz lo rodeaba en un encantamiento repitiéndole:
ResponderEliminar-Búscame dentro de ti, profundo, como un néctar oscuro que está esperando ser bebido, y yo estaré delante de ti para saciar esa sed que te consume –
Cuando miro, no había más que el polvo de la biblioteca abandonada.
Si seguía oyéndola se volvería loco o santo…
o ambos.
Tal vez. Si aplica el fervor de las letras, si supera la metáfora (o la confirma)el Citador conocerá las glorias y tragedias, las mieles, la cicuta y también, claro, la metafísica llamada Amor.
ResponderEliminarQue así sea.
salut, Poeta.
ResponderEliminardelicioso!
me lo llevo!
besos.